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¿Porqué todos debemos tener un fondo de emergencia?

Todos debemos tener un fondo de emergencia, porque nadie está exento a ser despedido, a tener una emergencia médica, a sufrir una avería en la casa o el coche o incluso a tener que viajar por calamidades domésticas lejos de donde vivimos.

A nosotros, como latinos, nos enseñan desde pequeños a no “llamar” la mala suerte. En vez de hablar abiertamente de las cosas malas que puedan suceder, lo mejor pareciera que es ignorarlas y no mencionarlas esperando que así no sucedan. Y si bien, es bueno ser optimistas y esperar sólo cosas positivas del futuro, lo cierto es que la vida está llena de incertidumbres y hay que pensar en ellas y establecer planes de acción para que no nos agarren desprevenidos. La mejor herramienta que financieramente podemos tener para enfrentar estas contingencias es un fondo de emergencia.

El 56% de las personas no tienen un fondo de emergencia que cubra 3 meses de gastos.

Un fondo de emergencia es una suma de dinero que tenemos en una cuenta de fácil acceso para que cuando nos surja un imprevisto estemos en capacidad de afrontarlo sin tener que poner en riesgo nuestra salud financiera. Usualmente se mide en un número de veces los gastos mensuales.

Primero paso: Tener por lo menos el equivalente a $1.000 dólares disponibles

Dave Ramsey es un famoso gurú de las finanzas personales en Estados Unidos y dentro de su famoso plan para “destruir” la deuda completamente, el primero de ellos es ahorrar $1.000 dólares. Y es que los beneficios de crear este ahorro saltan a la vista, pero destaco tres principales.

  • Nos permite tener un fondo mínimo para enfrentar problemas básicos sin depender de endeudamiento adicional.
  • Nos da una sensación de logro ya que es una meta financiera que podemos cumplir
  • Nos enseña a ahorrar

Tener el equivalente a $1.000 dólares en una cuenta pueden ser un gran diferencial si hay que viajar de urgencia a nuestro país de origen por la muerte de un familiar o si hay que cambiar las llantas del auto o pagar un ticket. El no tener este ahorro nos coloca en extremo riesgo de stress financiero si nos pasa cualquier cosa, más si nuestras finanzas no están en orden.

Segundo paso: Paga tus tarjetas de crédito

Sé que estamos hablando de fondo de emergencia, pero lo cierto es que no podemos crear un fondo de emergencia estable si no tenemos nuestra situación de crédito resuelta. El dinero que pongamos en el fondo podría ser mejor usado pagando deuda cara de tarjeta de crédito. Pero eso lo debemos hacer con rapidez, porque en el mientras tanto no tendremos una base sólida para nuestras finanzas.

Tercer paso: Completa tu fondo de reserva.

Como menciono en el libro Finanzas Personales para inmigrantes, el fondo de emergencia es usualmente una suma de dinero equivalente a un número determinado de meses de gastos de subsistencia. Como regla general:

Tres meses: Para quienes disponen de dinero en otras cuentas o tienen familiares que les puedan ayudar
Seis meses: Es lo más prudente para la mayoría de las personas.
Doce meses: Si no se tienen ingresos fijos o se está en inminente riesgo de perder el empleo.

El tiempo depende de las fuentes de dinero a las que uno pueda acceder, las perspectivas laborales y el grupo familiar o de amigos que le pueda ayudar a uno en caso de emergencia. No es conveniente tener demasiado dinero en el fondo ya que al estar en una cuenta de fácil acceso (ahorros, corriente o money market) no gana muchos intereses. No debe estar en inversiones a plazo o en bonos o acciones, ya que si se necesita es posible que perdamos dinero al tener que salir de la inversión rápidamente.

Para calcular los gastos de subsistencia mensuales, debemos sumar todos los gastos fijos (renta, Seguro, Cuentas por Pagar, etc.) que tengamos más los gastos variables que sean estrictamente necesarios (alimentación, bencina, etc.).

Recuerden que en un mes difícil podemos “apretarnos” el cinturón por lo que estos pueden ser menores a lo que habitualmente gastamos.

Un buen proceso de planeación que lleve a la libertad financiera de la persona y al bienestar de las familias debe tener como primer componente la constitución de un fondo de emergencia. Este nos va a proteger de tener que acudir a préstamos con altos intereses, tener que vender activos, tener cobros jurídicos por cuentas médicas o incluso atrasarnos en nuestras hipotecas o tomar dinero de nuestras cuentas de retiro (con penalidad) en el caso de un imprevisto.

Por otra parte, si perdemos el empleo, tendremos un “colchón” para poder buscar un buen empleo y no nos veremos obligados a tomar lo primero que aparezca.

En conclusión, el fondo de emergencia no sólo nos ayuda a tener una buena salud financiera, sino que además nos quita mucho del estrés que produce una emergencia y nos da la envidiable tranquilidad de que contamos con los recursos para afrontar imprevistos. En este caso no estamos “llamando a la desgracia” sino ¡cerrándole la puerta en la cara!